La Historia del Tarot: Origen, Evolución y Arcanos

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El Tarot es una de las herramientas simbólicas más influyentes en la historia del esoterismo occidental. Su presencia atraviesa siglos, culturas y corrientes filosóficas, evolucionando desde un juego cortesano del Renacimiento hasta convertirse en un sistema complejo de interpretación espiritual, psicológica y simbólica. Comprender la historia del Tarot implica adentrarse en la tradición cultural europea, en el auge del ocultismo del siglo XVIII y XIX, y en la obra de pensadores, místicos y escritores que transformaron una baraja en un lenguaje universal del alma. Este recorrido histórico permite entender cómo los arcanos del Tarot han pasado de ser imágenes lúdicas a convertirse en arquetipos profundos del inconsciente colectivo y herramientas de autoconocimiento y guía espiritual.

Orígenes del Tarot en la Europa del siglo XV

El origen del Tarot se sitúa en la Europa del siglo XV, especialmente en el norte de Italia, donde comenzaron a circular las primeras barajas conocidas como tarocchi. Estas cartas no tenían inicialmente un propósito esotérico ni adivinatorio, sino que eran utilizadas como un juego de cartas para la aristocracia. Documentos históricos demuestran que familias nobles como los Visconti y los Sforza encargaban barajas ricamente ilustradas para entretenimiento cortesano. Entre las más antiguas conservadas se encuentra la baraja Visconti-Sforza, fechada aproximadamente entre 1440 y 1450, considerada una pieza clave para comprender la estructura inicial del Tarot.

En esta etapa temprana, el Tarot consistía en una ampliación de las cartas comunes de la época, añadiendo una serie de triunfos o cartas especiales que representaban figuras alegóricas como El Emperador, La Muerte o La Rueda de la Fortuna. Estas imágenes no eran todavía interpretadas como símbolos místicos, sino como representaciones de valores sociales, jerarquías y conceptos morales propios del pensamiento medieval y renacentista. La iconografía estaba profundamente influenciada por la cosmovisión cristiana, la filosofía escolástica y la estructura social del momento.

Los historiadores coinciden en que no existe evidencia sólida que vincule el Tarot con el antiguo Egipto, la Atlántida o tradiciones orientales milenarias, como afirmaron posteriormente algunos ocultistas. La investigación académica moderna sitúa con claridad su nacimiento en el contexto cultural europeo. Sin embargo, esta base histórica no impide que, siglos después, el Tarot adquiriera una dimensión simbólica mucho más compleja, reinterpretada por corrientes esotéricas que lo transformaron en un sistema espiritual.

El Tarot como juego cortesano y su evolución cultural

Durante los siglos XV y XVI, el Tarot fue esencialmente un juego conocido en distintas regiones de Italia, Francia y Alemania. Su función era similar a la de otros juegos de cartas de la época, aunque su complejidad lo convertía en una actividad apreciada por sectores cultos y nobles. Las cartas eran pintadas a mano, con oro y pigmentos costosos, lo que las convertía también en objetos artísticos. El Tarot, en esta fase, formaba parte del patrimonio cultural del Renacimiento, una época marcada por el redescubrimiento de la antigüedad clásica, el humanismo y la expansión del pensamiento simbólico.

Con el tiempo, el juego se difundió y dio lugar a variantes regionales. En Francia, por ejemplo, el Tarot de Marsella se consolidó como uno de los modelos más influyentes. Este mazo, que se estandarizó entre los siglos XVII y XVIII, sería posteriormente la base de muchas reinterpretaciones esotéricas. Su iconografía simple pero poderosa —El Loco, La Torre, La Estrella— ofrecía una riqueza simbólica que facilitó su reinterpretación posterior.

Es importante destacar que, aunque el Tarot no nació como herramienta de adivinación, la tradición de usar cartas para consultar el destino sí existía en Europa. La cartomancia con barajas comunes comenzó a desarrollarse en el siglo XVII. Este contexto facilitó que el Tarot, por su riqueza iconográfica, fuera progresivamente asociado con prácticas adivinatorias. Así, el paso del juego al instrumento simbólico no fue abrupto, sino una evolución cultural impulsada por el interés creciente en el simbolismo, la alquimia y el hermetismo.

La transformación esotérica del tarot en el siglo VXIII

El verdadero giro en la historia del Tarot se produjo en el siglo XVIII, cuando comenzó a ser reinterpretado como un sistema de sabiduría esotérica. Esta transformación estuvo ligada al auge del ocultismo, la masonería y el interés por las tradiciones herméticas. Uno de los primeros autores en otorgar al Tarot un origen místico fue Antoine Court de Gébelin, quien en 1781 publicó en su obra Le Monde Primitif la teoría de que el Tarot era un vestigio del conocimiento sagrado del antiguo Egipto. Aunque esta hipótesis carecía de fundamento histórico, tuvo un impacto enorme en el imaginario esotérico europeo.

Court de Gébelin sostenía que los arcanos mayores contenían enseñanzas filosóficas codificadas y que el Tarot era un libro simbólico disfrazado de juego. Su interpretación inspiró a ocultistas posteriores y abrió la puerta a una lectura espiritual de las cartas. Poco después, Jean-Baptiste Alliette, conocido como Etteilla, desarrolló uno de los primeros sistemas de lectura adivinatoria estructurada del Tarot, publicando manuales que asociaban cada carta con significados específicos.

En el siglo XIX, el ocultista francés Éliphas Lévi consolidó definitivamente la dimensión esotérica del Tarot. En su obra Dogma y Ritual de la Alta Magia, Lévi vinculó los 22 Arcanos Mayores con las letras del alfabeto hebreo y los senderos del Árbol de la Vida de la Cábala. Esta asociación integró el Tarot dentro del sistema simbólico cabalístico y lo convirtió en un mapa iniciático del desarrollo espiritual. Desde entonces, el Tarot dejó de ser visto como una curiosidad folclórica para convertirse en una herramienta central del ocultismo occidental.

Grandes exponentes del Tarot en los siglos XIX y XX

El siglo XIX fue decisivo para consolidar el Tarot como sistema esotérico estructurado. Tras las propuestas iniciales de Court de Gébelin y Etteilla, diversos autores profundizaron en la simbología de los arcanos y en su integración con corrientes como la Cábala, la alquimia y el hermetismo. Entre ellos destacó Gérard Encausse, conocido como Papus, quien en su obra El Tarot de los Bohemios desarrolló una visión sistemática del Tarot como compendio de sabiduría iniciática. Papus defendía que el Tarot era una síntesis de conocimientos antiguos transmitidos a través de símbolos, y su enfoque influyó profundamente en la tradición esotérica francesa.

Otro nombre relevante es Oswald Wirth, discípulo de Stanislas de Guaita, quien diseñó su propio mazo y escribió El Tarot de los Imagineros de la Edad Media. Wirth puso especial énfasis en el estudio iconográfico y en la dimensión simbólica de cada arcano, alejándose de interpretaciones meramente adivinatorias. Para él, los Arcanos Mayores representaban etapas del desarrollo interior y principios universales del pensamiento esotérico occidental.

En paralelo, el interés por el simbolismo también fue abordado desde la psicología. Carl Gustav Jung no fue un autor de Tarot en sentido estricto, pero sus estudios sobre los arquetipos del inconsciente colectivo ofrecieron un marco teórico que reforzó la lectura simbólica de los arcanos. Desde esta perspectiva, cartas como El Loco, La Muerte o El Sol pueden entenderse como imágenes arquetípicas que reflejan procesos universales de transformación.

Gracias a estos autores, el Tarot dejó de ser solo un instrumento de adivinación para convertirse en un sistema simbólico complejo, estudiado y reinterpretado desde múltiples disciplinas. Esta etapa consolidó la historia del Tarot como parte del pensamiento esotérico moderno.

Arthur Edward Waite y Pamela Colman Smith: el Tarot Rider-Waite-Smith

Uno de los hitos más importantes en la evolución del Tarot se produjo en 1909 con la publicación del mazo Rider-Waite-Smith. Este proyecto fue impulsado por Arthur Edward Waite, miembro de la Orden Hermética de la Golden Dawn, y ejecutado artísticamente por Pamela Colman Smith. La importancia de este mazo radica en que fue el primero en ilustrar completamente también los Arcanos Menores, no solo los mayores.

Waite, autor de obras como The Pictorial Key to the Tarot, concebía el Tarot como un sistema de enseñanza espiritual velado en símbolos. Pamela Colman Smith, con su estilo artístico distintivo, logró plasmar escenas narrativas en cada carta, facilitando la interpretación intuitiva. Este enfoque transformó radicalmente la práctica de la lectura de Tarot, pues permitió que incluso quienes no tenían formación esotérica avanzada pudieran acceder al simbolismo de las cartas.

El Tarot Rider-Waite-Smith se convirtió en el modelo de referencia para la mayoría de los mazos contemporáneos. Su iconografía influyó en generaciones de tarotistas y consolidó una estructura interpretativa que aún hoy domina el panorama del Tarot en España e Hispanoamérica. La combinación de simbolismo hermético, referencias cabalísticas y narrativa visual marcó un antes y un después en la historia del Tarot.

Aleister Crowley y el Tarot Thoth

Si el Tarot Rider-Waite-Smith representó una síntesis accesible del simbolismo esotérico, el Tarot Thoth, diseñado por Aleister Crowley y pintado por Lady Frieda Harris, llevó el sistema a un nivel de complejidad aún mayor. Publicado póstumamente en 1969, el Tarot Thoth integra astrología, numerología, alquimia y la filosofía de Thelema desarrollada por Crowley.

Crowley, autor de El Libro de Thoth, reinterpretó los Arcanos Mayores y modificó algunos nombres, como La Fuerza (que pasó a llamarse Lujuria) o El Juicio (rebautizado como El Eón). Su intención era adaptar el Tarot a la nueva era espiritual que proclamaba. Las ilustraciones de Lady Frieda Harris aportaron una estética abstracta y simbólicamente densa, convirtiendo el mazo en una obra de arte esotérica.

El Tarot Thoth exige un conocimiento profundo de la tradición hermética para su correcta interpretación. Aun así, su influencia en la práctica contemporánea del Tarot es innegable. Representa la culminación de la integración entre simbolismo antiguo y reinterpretación moderna.

Estructura del Tarot y los Arcanos Mayores

El Tarot tradicional está compuesto por 78 cartas, divididas en 22 Arcanos Mayores y 56 Arcanos Menores. Los Arcanos Mayores constituyen el núcleo simbólico del sistema. Cada uno representa un arquetipo, una energía espiritual o una etapa del desarrollo humano. Desde El Loco hasta El Mundo, estas cartas trazan un recorrido que ha sido interpretado como un viaje iniciático.

El llamado “Viaje del Loco” describe la travesía del alma a través de experiencias fundamentales: el aprendizaje (El Mago), la sabiduría interior (La Sacerdotisa), el poder material (El Emperador), la transformación (La Muerte), la iluminación (El Sol) y la culminación (El Mundo). Esta estructura narrativa ha sido ampliamente estudiada tanto en el ámbito esotérico como en el simbólico.

Los Arcanos Menores, divididos en cuatro palos —Bastos, Copas, Espadas y Oros—, reflejan aspectos prácticos de la vida cotidiana: acción, emoción, pensamiento y materia. La combinación de ambos grupos permite que el Tarot funcione como un sistema completo de interpretación simbólica.

NombreSignificado esencial
0El LocoComienzo, libertad, fe ciega, potencial.
IEl MagoPoder personal, creatividad, manifestación.
IILa SacerdotisaIntuición, misterio, sabiduría interna.
IIILa EmperatrizFertilidad, belleza, maternidad, abundancia.
IVEl EmperadorAutoridad, estructura, estabilidad.
VEl Sumo SacerdoteTradición, guía espiritual, enseñanza.
VILos EnamoradosElección, amor, dualidad, armonía.
VIIEl CarroDeterminación, victoria, control.
VIIILa FuerzaValor, paciencia, dominio interior.
IXEl ErmitañoBúsqueda interior, soledad, sabiduría.
XLa Rueda de la FortunaCiclos, destino, cambio.
XILa JusticiaEquilibrio, karma, verdad.
XIIEl ColgadoSacrificio, espera, nueva perspectiva.
XIIILa MuerteTransformación, final, renacimiento.
XIVLa TemplanzaArmonía, sanación, moderación.
XVEl DiabloApegos, sombras, placer, tentación.
XVILa TorreRuptura, revelación, despertar súbito.
XVIILa EstrellaEsperanza, inspiración, fe renovada.
XVIIILa LunaIlusión, intuición, inconsciente.
XIXEl SolAlegría, claridad, éxito.
XXEl JuicioRenacimiento, evaluación, revelación.
XXIEl MundoCulminación, totalidad, logro.

El Tarot en la actualidad: introspección y guía espiritual

En la actualidad, el Tarot se utiliza como herramienta de autoconocimiento, introspección y orientación espiritual. Más allá de la adivinación tradicional, muchas corrientes contemporáneas lo integran en procesos terapéuticos, coaching espiritual y desarrollo personal. El Tarot se interpreta como un espejo simbólico que refleja dinámicas internas y procesos psicológicos.

El auge del interés por la espiritualidad en España e Hispanoamérica ha contribuido a la expansión del Tarot como práctica cultural y espiritual. Autores contemporáneos, como Alejandro Jodorowsky con su obra La Vía del Tarot, han enfatizado la dimensión psicológica y sanadora de los arcanos, reinterpretándolos como instrumentos de conciencia.

La historia del Tarot demuestra que su fuerza no reside en una supuesta antigüedad mítica, sino en su capacidad de adaptación. Desde juego renacentista hasta sistema esotérico complejo, el Tarot ha evolucionado sin perder su esencia simbólica.

Conclusión: el Tarot como patrimonio simbólico

El Tarot no es simplemente una baraja de cartas ni un recurso adivinatorio aislado. Es un sistema simbólico que ha atravesado siglos de transformación cultural. Desde sus orígenes en la Italia renacentista hasta su consolidación en el ocultismo moderno, el Tarot ha sido reinterpretado por filósofos, artistas y místicos.

Conocer la historia del Tarot, sus exponentes y la estructura de sus arcanos permite comprender su profundidad más allá de los mitos populares. Los Arcanos Mayores y Menores constituyen un lenguaje visual que conecta tradición, arte y espiritualidad. Su permanencia en el tiempo confirma su capacidad para dialogar con el ser humano en diferentes épocas.

El Tarot continúa siendo, hoy, una herramienta simbólica de reflexión y guía, capaz de integrar historia, cultura y experiencia interior en un mismo sistema de significados.

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